miércoles, 6 de marzo de 2013

Amistad


He dedicado mucho de mi tiempo a escribir de manera elaborada pero incoherente, a los amores y desamores que me frecuentan, a los fantasmas del pasado y a los fantasmas de mi presente; me enamoro efímeramente a la par que elaboro el duelo, mientras construyo, la razón me destruye rápidamente el idealismo del amor.

Pero no vengo a quejarme, si algo no ha sido en vano es el aprendizaje que deja cada frontera que trazo después de un desvelado amorío nocturno, a este ritmo terminare por delimitarme cada una de las 194 fronteras conocidas.

He dedicado mucho de mi tiempo a dibujar de manera romántica el amor, pero me he detenido ante uno que no necesita de la noche o del día, este se alimenta de mi admiración a ti; no conoce envidias, pero sabe del entrañable deseo de un abrazo y una palabra de buen aliento;  vive de la gratitud que le otorgas a cada recuerdo, la misma que siento cuando me pienso afortunada por haberme elegido para elaborarte mi complicada forma de hacer amistad; porque ese tacto delicado que tienes para elegir, me ha hecho sentir una mujer afortunada y amada verdaderamente.

Es muy simple, solo quiero darte gracias.